Si sólo por un instante pudieras entrar en mi cabeza, aunque yo no lo quisiera…, si fueras capaz de verlo todo y así responder tus dudas, comprenderías… Sería tan sencillo si tan solo tú supieras.

sábado, 27 de marzo de 2010

Ayer y Hoy

No recuerdo porqué el otro día se me vino este pensamiento a la cabeza:

Ya no se puede ser romántico como antes, es casi imposible. Porque si no te lanzan indirectas que no comprendes, te lo dicen a la cara sólo para sacarse ese secreto de encima y demostrando cero sentimiento que te diga si realmente le interesas o es algo pasajero... como todo en la adolescencia.

Si un día aparece una carta anónima en tu mochila diciendo que te mira todos los días y cada vez le gustas más... ¿te lo creerías? ¿Cómo sabes si es una simple broma o la verdad? La mayoría (y me incluyo..., lamentablemente) opta por creer la segunda opción, es por eso que los “anónimos” ya ni siquiera se molestan en hacer cosas así. Cada vez todo se vuelve más frío... como yo. Y lo peor es que no quiero eso, es demasiado aburrido. ¿Qué pasó con el romance? ¿Qué fue lo que cambió sin que nos diéramos cuenta? ¿Fueron ellos... o nosotras?

viernes, 26 de marzo de 2010

No quiero...

“No quiero, no quiero...

No quiero verme como una loca a los ojos de los demás

No quiero sentir esa sensación en mi estómago que me dirá si estás...

No quiero pensar en ti todo el tiempo

No quiero que me des nada para recordarte, no quiero que tengas algo mío para amarme

No quiero sentirme atrapada perteneciéndole a alguien...

No quiero, no quiero...

Depender de ti y sentir un vacío si no estás

No quiero, no quiero...

Tener miedo de terminar, porque así será en un tiempo más.

No quiero, no quiero...

Meterme más, me quiero salvar...

Yo simplemente

No quiero, no quiero, lo espero lograr”

Sólo algo que escribí hace unos días, cuando me puse a pensar si realmente quería recuperar mi relicario. Porque si así fuera... entonces tendría nuevamente la esperanza de sentir lo “maravilloso” que dicen sentir los demás con el amor...

Suena lindo, pero así como lo es, también puede ser horrible, o al menos duro...

También me puse a pensar nuevamente que aún tengo tiempo de sobra, no tengo que preocuparme, porque entonces de lo único que me estaría preocupando sería de ser como los demás... de querer tener a alguien sólo por decir que lo tengo... Y eso sería demasiado egoísta y cruel. No podría...

“No quiero, no quiero” (risas)

Eso es lo que pienso ahora, tal vez mañana, lo más probable es que cambie de opinión. A veces no soporto ser tan complicada, a veces no soporto conocerme tanto... y conocerme tan poco que las dudas no dejan de surgir... Ya no sé bien ni lo que quiero... Sólo sé que hoy... no quiero.

jueves, 25 de marzo de 2010

Hoy me encontraba recostada sobre mi cama, observando hacia el techo y pensando en mi relicario perdido, cuando unos gritos me distrajeron.
Mi madre estaba retando a mis hermanos. Me sorprendí, y no por el reto justamente, sino por el “castigo” final que se le dio a mi hermana. Fue como si quisiera que se convirtiera en ella, y al mismo tiempo todo lo contrario... Es complicado... como yo.
El crimen: Más de medio frasco de cereal había “desaparecido” en una tarde. ¡Medio! Una gran cantidad para tan poco tiempo.
Y ¿por qué tanto escándalo? Bien, mi madre fue gorda desde siempre hasta mas o menos los doce años, fue entonces cuando, presionada por la sociedad decidió bajar abruptamente de peso optando por no comer y vomitar...
Por suerte mi abuela llegó a tiempo y la llevó con un doctor, éste le dijo que estaba en camino de la bulimia y anorexia. Mi abuela entonces dijo algo muy simple a mi madre: “O comes por las buenas o te interno y lo haces por las malas”. Ella eligió, por supuesto, la primera opción.
Mi hermana es igual, desde que nació tuvo sobrepeso y como es niña le cuesta el doble cuidarse de los dulces y demás. Ahora intenta bajar de peso... Intenta.
El castigo: Por comerse medio frasco mi hermana se fue a la cama sin comer. Yo me quedé como de hielo... y pensé: “Eso está mal. Si para mañana baja de peso por no cenar, va a utilizar ese método de ahora en adelante... Va a ser como tú... ¿eso es lo que quieres?” Sólo lo pensé, nunca digo todo lo que pienso y mucho menos a mis padres... y mucho menos cuando están enojados de esa forma... y mucho menos cuando es un tema tan serio. Si, no hablo demasiado (en casos así) sobre todo cayo cuando estoy con alguien nuevo (incluso con un profesor) ya que no me gusta hablar ni para decir “presente” hasta que tenga algo tan inteligente para decir que lo deje con la boca abierta y jamás se olvide de mi. Es algo que no puedo evitar, me enseñaron a llamar siempre la atención y ya estoy acostumbrada a que sea de esa forma.
Es sólo que a veces ellos no quieren esperar y me hacen decir lo primero que me venga a la mente. ¡Que impacientes!
...
¿Dónde está mi relicario...? Me siento vacía a veces...

lunes, 17 de agosto de 2009

Primera Parte: Se te pasó la tortuga

P

odríamos decir que todo comenzó en una cafetería mientras el pensamiento volaba al observar el ventanal. Si, podríamos decir eso, pero… no sería del todo cierto. Allí sólo comenzó la idea, la luz de inspiración por así decirlo; en realidad es curioso… porque el verdadero comienzo, la historia de “las primeras veces” fue con una escena muy similar… Y tras un llanto.

*Recordando*

“A veces, sólo a veces, creo que uno piensa más de la cuenta, sobrevalúa demasiado las cosas para nada más que terminar mal… sin quererlo, claro. Es algo inconsciente. Porque… sin el drama ¿qué diversión hay?

Pienso esto porque… así fue como esto dio comienzo… conmigo… pensando más allá de lo necesario”

Sucedió en Enero, a menos de un mes de su cumpleaños número dieciocho y era uno de esos días en los que pareciera no haber nada para hacer y uno da vueltas por toda su casa buscando con qué entretenerse-o distraerse-hasta que caes rendido en tu cama escuchando música, leyendo o simplemente mirando el vacío.

La vista de su jardín era bastante burda y aburrida, pero a Paloma parecía distraerle por el momento, o al contrario: atraerle a pensar en la situación.

No sabía muy bien porqué se hallaba melancólica, no siempre la personas lo saben con exactitud, especialmente y para ser honestos, cuando en ese entonces ella tenía una larga lista de razones para elegir… y optó por la primera: la pérdida de su relicario de oro con sus iniciales P.M.P. delicadamente grabados y que había sido un regalo de sus padres por su reciente cumpleaños.

Paloma llevó una mano a su pecho y lo recorrió hasta llegar a su cuello, donde se detuvo; los ojos le brillaron a causa de las lágrimas acumuladas.

El relicario de oro con forma de corazón se hallaba vacío. Un corazón frío, duro y cerrado.

La joven rompió a llorar en silencio.

Paloma nunca resultaba ser lo que parecía… ya sea esto para bien o para mal, eso dependía de lo que pensaran las personas. Cada cual con su forma de ver las cosas…

Los que la conocían la creían una excelente persona que decía lo que pensaba, algo desconfiada en ocasiones con la gente que recientemente conocía, muy divertida y lista.

Pero los que no la conocían y cuya relación era de un simple “hola” y “adiós” era una persona retraída que casi pronunciaba palabra y no muy divertida y lista.

Algo demasiado opuesto…

Y a decir verdad… era una persona compleja, pero nadie parecía verlo.

Odiaba parecer tímida o callada, pero prefería no hablar a decir algo incorrecto o sin razón alguna.

Si llamaba la atención quería hacerlo del modo correcto, por buenos motivos no por el hecho de ser un completo desastre irremediable, pero a veces no podía evitarlo. Era una de esas personas difíciles de ganar y con buenos valores… que valían la pena.

Tenía un buen círculo de amigas… o eso pensaba, no por el hecho de que le resultaran ser malas sino que… las personas cambian. Recordaba salidas y pláticas… y risas, muchas risas, pero nunca esa confianza por parte de ella. Por una razón que desconocía nunca se pudo abrir ante ellas. El por qué es algo que descubrió al menos un año después. Durante ese tiempo de espera que desconocía sólo le quedaba tragar y tragar.

Muchas veces sus amigos le recriminaron que no compartía cuando ellos sí lo hacían… pero eso no era su culpa. Cada persona es diferente y para cada una de ellas hay un secreto distinto.

En repetidas oportunidades ella llegó a creerse aburrida… y que por esa razón no contaba sus experiencias a los otros: porque no había nada que contar. Ella no había salido con la cantidad de hombres que sus amigas ni sido “perseguida” por otros indeseados y ni siquiera se atrevía a contar quién le interesaba… por si acaso esa persona no sentía lo mismo. Por supuesto mucho menos inventar situaciones o personas, no estaba desesperada. Por esto se sintió sola y humillada en repetidas ocasiones y nunca dijo nada. Claro que sus amigas no lo hacían a propósito, pero al hacer comentarios sobre cosas que ella no podía acotar… Además no lo creían posible… después de todo ella parecía tan segura de sí misma… o creían que al menos debería estarlo.

A pesar de esas situaciones Paloma no cambió su actitud sólo para adaptarse, no hizo más cosas sólo porque los otros lo hacían, por el contrario, sus amigas tenían que adaptarse a ella, ir a su ritmo. Si querían hablar de lo que fuera menos del sexo masculino podían contar con sus palabras… y todos contentos.

Por alguna razón se volvió fría sobre ese asunto y no dejaba que nadie se le acercara hasta cierto punto. Era su única manera de no ser herida: no comenzar nada.

Así el tiempo pasó y llegó a los dieciocho años, defraudada y con pocos ánimos y esperanzas para todo lo que vendría.

Paloma Mayson di Praga tenía mucho para decir, pero nunca hallaba el momento…