“La otra vez escuché de un libro que lo peor no es no ser querido sino no poder querer. ¿Será verdad? Porque está el hecho del otro quien sufre por uno porque no es correspondido. Y eso, al menos que seas una roca, también te hiere pero... ¿el no poder? El realmente no poder... Suena horrible, hace incompleta a una persona. ¿Cómo será no poder querer a alguien? El querer a tu familia creo que, en mi caso al menos, es algo que viene solo, algo que me enseñaron a dar sin condición y que no puedo evitar, al igual que con la amistad pero... a alguien más... a alguien al que supuestamente tienes que darle todo... es difícil confiar en un momento así, en entregarte... Ahora que lo pienso, no sé si podría porque no soy muy confiada en casos como esos, así que... ya ni siquiera sé si puedo querer de esa forma... ¿qué tan triste es eso?”
martes, 21 de septiembre de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
Más que una pregunta existencial
En ocasiones uno se encuentra ante una de esas preguntas más allá de las existenciales. Esas que, luego de hacerlas, todas tus otras dudas o temores te parecen tan tontas. Me refiero a, por ejemplo, cuando hace unos días visitamos el planetario y hablaban principalmente la vida y la muerte del sol; y uno se pregunta de cómo surgió todo, cómo es posible que algo tan importante, tan poderoso se creara para dar vida. Como si todo estuviera planeado y que, tristemente, algún día se desvanecerá por completo, y no quedará nada ni nadie... Sólo vacío, hasta que algo nuevamente surja... Es extraño.
También la luna, las estrellas..., todo lo que nos rodea, y ahora que se dice haber descubierto un nuevo planeta donde sí podría haber vida... tal vez allí, luego de la extinción del sol se pueda encontrar un nuevo comienzo...: Verdaderamente parece todo planeado, ¿verdad? Y seguramente muchos no quieren creerlo porque asusta... o no querrán hacerlo. Tal vez por esa razón nosotros, las personas nos concentramos sólo en lo que nos rodea, en lo que creemos nos concierne, sólo en eso. En la vida propia y le agregamos los problemas cotidianos como el no tener un rumbo, el tenerlo demasiado claro que ya no tienes nada que decidir, el no estar acompañado, el estar mal acompañado, no tener suficiente dinero, el tener tanto que no sabes qué hacer con el y por lo tanto no te completa, el no ser bonita, el serlo tanto que intimida para que se te acerquen o bajas la autoestima de otros sin quererlo... En todo eso nos inquietamos, y cuando nos preguntamos algo más, algo más profundo nos sentimos como idiotas y decimos: ¿Cómo pude preocuparme y obsesionarme tanto con aquello cuando esto es mucho más relevante?
Será por eso, porque es tan importante y porque podría cambiar algo, que esos momentos de verdadera reflexión duran tan poco... Todo lo bueno es así”.
jueves, 29 de abril de 2010
La anorexia y bulimia también son hereditarias ¿?
Presionada por la “sociedad” una vez más. Lo sentí hace cuatro años, mi autoestima subió y ahora, la persona que debería estar conmigo en todas intenta que yo y mi hermana nos volvamos anoréxicas o bulímicas. Nada le es suficiente...
Estoy bien... ¿por qué quiere meterme en la cabeza que no es así?
Ella estuvo en roce con esa enfermedad, ¿cómo es que quiere ver a sus hijas en eso?
Cómo yo no he caído en la desesperación de ser el modelo que se muestra en estos días, mi madre se encarga por su cuenta de lograrlo.
Soy delgada, no tengo por qué soportarla.
“Estas pesando mucho, Paloma” fue lo que me dijo. No podía creerlo. ¿Yo? Y podrá sonar tan tonto ahora pero... ¿lo es? Después de todas las muertes y personas internadas que hubo... ¿realmente lo es?
Casi lloro, no enfrente de ella por supuesto. Le demostré que no me importaba, se lo deje bien en claro y también me contuve el insultarle porque... no queda bien... no en “nuestra sociedad”
...
Estoy bien... y no van a convencerme de lo contrario... no me voy a caer, tengo otras cosas en qué pensar.
Relicario... ¿dónde estás?”
sábado, 27 de marzo de 2010
Ayer y Hoy
No recuerdo porqué el otro día se me vino este pensamiento a la cabeza:
Ya no se puede ser romántico como antes, es casi imposible. Porque si no te lanzan indirectas que no comprendes, te lo dicen a la cara sólo para sacarse ese secreto de encima y demostrando cero sentimiento que te diga si realmente le interesas o es algo pasajero... como todo en la adolescencia.
Si un día aparece una carta anónima en tu mochila diciendo que te mira todos los días y cada vez le gustas más... ¿te lo creerías? ¿Cómo sabes si es una simple broma o la verdad? La mayoría (y me incluyo..., lamentablemente) opta por creer la segunda opción, es por eso que los “anónimos” ya ni siquiera se molestan en hacer cosas así. Cada vez todo se vuelve más frío... como yo. Y lo peor es que no quiero eso, es demasiado aburrido. ¿Qué pasó con el romance? ¿Qué fue lo que cambió sin que nos diéramos cuenta? ¿Fueron ellos... o nosotras?
viernes, 26 de marzo de 2010
No quiero...
“No quiero, no quiero...
No quiero verme como una loca a los ojos de los demás
No quiero sentir esa sensación en mi estómago que me dirá si estás...
No quiero pensar en ti todo el tiempo
No quiero que me des nada para recordarte, no quiero que tengas algo mío para amarme
No quiero sentirme atrapada perteneciéndole a alguien...
No quiero, no quiero...
Depender de ti y sentir un vacío si no estás
No quiero, no quiero...
Tener miedo de terminar, porque así será en un tiempo más.
No quiero, no quiero...
Meterme más, me quiero salvar...
Yo simplemente
No quiero, no quiero, lo espero lograr”
Sólo algo que escribí hace unos días, cuando me puse a pensar si realmente quería recuperar mi relicario. Porque si así fuera... entonces tendría nuevamente la esperanza de sentir lo “maravilloso” que dicen sentir los demás con el amor...
Suena lindo, pero así como lo es, también puede ser horrible, o al menos duro...
También me puse a pensar nuevamente que aún tengo tiempo de sobra, no tengo que preocuparme, porque entonces de lo único que me estaría preocupando sería de ser como los demás... de querer tener a alguien sólo por decir que lo tengo... Y eso sería demasiado egoísta y cruel. No podría...
“No quiero, no quiero” (risas)
Eso es lo que pienso ahora, tal vez mañana, lo más probable es que cambie de opinión. A veces no soporto ser tan complicada, a veces no soporto conocerme tanto... y conocerme tan poco que las dudas no dejan de surgir... Ya no sé bien ni lo que quiero... Sólo sé que hoy... no quiero.
jueves, 25 de marzo de 2010
Mi madre estaba retando a mis hermanos. Me sorprendí, y no por el reto justamente, sino por el “castigo” final que se le dio a mi hermana. Fue como si quisiera que se convirtiera en ella, y al mismo tiempo todo lo contrario... Es complicado... como yo.
El crimen: Más de medio frasco de cereal había “desaparecido” en una tarde. ¡Medio! Una gran cantidad para tan poco tiempo.
Y ¿por qué tanto escándalo? Bien, mi madre fue gorda desde siempre hasta mas o menos los doce años, fue entonces cuando, presionada por la sociedad decidió bajar abruptamente de peso optando por no comer y vomitar...
Por suerte mi abuela llegó a tiempo y la llevó con un doctor, éste le dijo que estaba en camino de la bulimia y anorexia. Mi abuela entonces dijo algo muy simple a mi madre: “O comes por las buenas o te interno y lo haces por las malas”. Ella eligió, por supuesto, la primera opción.
Mi hermana es igual, desde que nació tuvo sobrepeso y como es niña le cuesta el doble cuidarse de los dulces y demás. Ahora intenta bajar de peso... Intenta.
El castigo: Por comerse medio frasco mi hermana se fue a la cama sin comer. Yo me quedé como de hielo... y pensé: “Eso está mal. Si para mañana baja de peso por no cenar, va a utilizar ese método de ahora en adelante... Va a ser como tú... ¿eso es lo que quieres?” Sólo lo pensé, nunca digo todo lo que pienso y mucho menos a mis padres... y mucho menos cuando están enojados de esa forma... y mucho menos cuando es un tema tan serio. Si, no hablo demasiado (en casos así) sobre todo cayo cuando estoy con alguien nuevo (incluso con un profesor) ya que no me gusta hablar ni para decir “presente” hasta que tenga algo tan inteligente para decir que lo deje con la boca abierta y jamás se olvide de mi. Es algo que no puedo evitar, me enseñaron a llamar siempre la atención y ya estoy acostumbrada a que sea de esa forma.
Es sólo que a veces ellos no quieren esperar y me hacen decir lo primero que me venga a la mente. ¡Que impacientes!
...
¿Dónde está mi relicario...? Me siento vacía a veces...